
Miraba desde la ventana del avión, en silencio. Sobrevolaba las cumbres del Sierra Nevada, blancas, preciosas, ..cuantos recuerdos le traian...
Alberto había sido un amante de la naturaleza, la escalada, el senderismo, la bicicleta de montaña, en fin, se sentía unido al medioambiente disfrutando de actividades únicas en este entorno.
Cierto día se planteó vivir próximo a este medio, adquirir una gran casa junto a la montaña para así poder disfrutar más de ella. Tendría también un gran coche todo terreno con el que recorrer picos, zonas inaccesibles y acercar su bicicleta, su perro y su material de escalada. No era suficiente que disfrutara dos días a la semana de sus mayores aficiones, las que le daban la vida, sino que quería vivirlas intensamente y con máxima frecuenca.
Solamente necesitaba mayores ingresos económicos para ello, y Alberto luchó por conseguir un ascenso que le permitiera aumentar esos ingresos. Y, como siempre que se proponía algo, lo consiguió. Y con este ascenso, compró su nueva vivienda, su nuevo coche y le dió una caseta espectacular en el jardin a Thor, su perro pastor alemán.
Pero Alberto tenía que viajar mucho más que antes. Había pasado a ser delegado nacional de ventas de su empresa y se pasaba largos días fuera de casa. Cuando llegaba siempre tenía un informe pendiente, una reunión que preparar o un nuevo presupuesto que hacer. Tenía todo lo que quería pero había perdido el tiempo para hacer lo que amaba, aquello por lo que había adquirido precisamente todos esos bienes materiales.
Había sustituido las montañas por aeropuertos, la escalada por reuniones e incluso su perro jugaba más con su vecino que con él.
Alberto había confundido el medio con el fin. Aquello que antaño hacía dos veces por semana, sus pasiones, habían desaparacido de su día a día por perseguir precisamente hacerlas con más frecuencia.
Ahora miraba Sierra Nevada desde el Boing, y la nostalgía le hizo derramar una lágrima mientras miraba al horizonte azul...
Pd: Te recomiendo leer el post "donde está la vida" en lamejoraconstante.blogspot.com de Miriam Puerta.
Seguí tu consejo y leí el post de Miriam.
ResponderSuprimirCoincido plenamente con ella y con lo que has escrito.
La vida hoy en día nos lleva -a veces sin darnos cuenta- a perder de vista las cosas que verdaderamente son importantes. Vamos tras lo inmediato, sin detenernos a pensar que lo más bello está en el camino que nos lleva hasta "ese lugar".
Te dejo uno de los más hermosos poemas que he leído , Itaca de K. Kavafis.
Besos desde el Sur.
REM
Cuando emprendas tu viaje hacia Ítaca
debes rogar que el viaje sea largo,
lleno de peripecias, lleno de experiencias.
No has de temer ni a los lestrigones ni a los cíclopes,
ni la cólera del airado Posidón.
Nunca tales monstruos hallarás en tu ruta
si tu pensamiento es elevado, si una exquisita
emoción penetra en tu alma y en tu cuerpo.
Los lestrigones y los cíclopes
y el feroz Posidón no podrán encontrarte
si tú no los llevas ya dentro, en tu alma,
si tu alma no los conjura ante ti.
Debes rogar que el viaje sea largo,
que sean muchos los días de verano;
que te vean arribar con gozo, alegremente,
a puertos que tú antes ignorabas.
Que puedas detenerte en los mercados de Fenicia,
y comprar unas bellas mercancías:
madreperlas, coral, ébano, y ámbar,
y perfumes placenteros de mil clases.
Acude a muchas ciudades del Egipto
para aprender, y aprender de quienes saben.
Conserva siempre en tu alma la idea de Ítaca:
llegar allí, he aquí tu destino.
Mas no hagas con prisas tu camino;
mejor será que dure muchos años,
y que llegues, ya viejo, a la pequeña isla,
rico de cuanto habrás ganado en el camino.
No has de esperar que Ítaca te enriquezca:
Ítaca te ha concedido ya un hermoso viaje.
Sin ellas, jamás habrías partido;
mas no tiene otra cosa que ofrecerte.
Y si la encuentras pobre, Ítaca no te ha engañado.
Y siendo ya tan viejo, con tanta experiencia,
sin duda sabrás ya qué significan las Ítacas.