viernes 13 de mayo de 2011

Goltia

"¿Pero que estás diciendo?" le dijo aquella mañana su hermano mayor. "Estás tonto, como de costumbre".



Goltia era un humánido, un ser de cromagnon, que se quedaba atónito observando el entorno. En su familia lo querían porque aportaba mucha felicidad, pero no le daban mucha bola. Vivian en una magnífica cueva próxima a un río encañonado en un valle muy fértil, en la tribu de lo Artax. Era una tribu magnífica, todos los días les traian los cazadores el trozo de mamut para comer. Tenían el alimento garantizado.


"Quédate en la cueva" ...recordaba las palabras de su madre cada vez que llovía. "Aquí se está a salvo, y tienes el alimento que quieres..."


Pero Goltia no valía para ello. Prefería arriesgarse y salir de la cueva.... Arriesgarse a conocer otros paisajes, otros tipos de alimento, otras opciones de caza, otras formas de bailar, otras adoraciones, otros animales,... Goltia quería arriesgarse a ser feliz. ¿Podría quedarse sin comer algún día? Claro. ¿Podría mojarse en días de lluvia? Por supuesto, pero había eliminado su techo, ese techo que por seguridad otros se autoinflingían para el resto de su vida.


"Aquí con nosotros tienes tu espacio seguro, tu entorno garantizado..." le dijo su padre al día que marchó. "No seas iluso, no sabes que te podrá pasar..."


Meses después hubo una inundación y muchos humánidos del poblado de Artax quedaron allí atrapados en las cuevas que se vinieron abajo. Fué una crisis que nunca habían concebido. El resto de supervivientes tuvieron que marchar a otra zona, pero habían olvidado cazar otro tipo de alimento, el agua no podían encontrarla y desconocían como hacer refugios. Afortunadamente Goltia volvió en uno de sus viajes, y les guió a la salvación, una salvación esentada en la seguridad de saber que nada es seguro, y que todo es maravillosamente nuevo, amplio, distinto... Les hizo ver que los mismos sistemas de caza no valen para todo , que tenían que innnovar, adaptarse. Y eso, lejos de ser cansado e irritante, era increiblemente único y les llevaba a ser cada vez mejores.


Años después, cuando Goltia oía a sus hijos o a los niños del poblado decir "quiero un trabajo seguro", sonreía, sabía que tenía un nuevo reto por delante, hacerles ver que esa seguridad era imaginaria y que no hay más seguridad que la propia interna de estar bien preparado como para disfrutar intensa y apasionadamente de la incertidumbre de conocer, crecer y avanzar cada día por el resto de tu vida....


¿Buscas trabajo fijo?.....yo prefiero ser Goltia, ¿y tú?

1 comentarios:

  1. Me gustó mucho tu relato , excelente.
    No me imagino viviendo en una jaula de oro, donde todo se te esté dado desde el alimento , la seguridad ...TODO.
    Es horrible. Cómo alguien podría crecer como persona, como ser humano .... cómo disfrutar del placer de las cosas conseguidas por el propio esfuerzo?
    La vida a pesar de todas las dificultades es maravillosa, por eso merece la pena ser vivida ... prefiero se Goltia.

    Besos desde el Sur.
    REM

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