viernes 13 de agosto de 2010

Actúa con nobleza.


"La nobleza no es un derecho de nacimiento, se define por nuestros actos".


Estaba sentado, junto con mi hijo de nueve años, viendo la película Robin Hood, El Príncipe de los Ladrones, idónea para las tórridas tardes de verano, cuando nuestro protagonista dijo esta frase.


Me vino a la mente un Director de tienda de una multinacional francesa que contaba con 300 personas a su cargo, le avalaba un CV impresionante, tanto por trayectoria profesional como por titulaciones y formaciones varias, pero que consiguió en tan solo seis meses destruir prácticamente toda la trayectoria que había convertido a esa tienda en la de mayor índice de ventas del levante español en su segmento.


He visto muchas empresas dirigidas (que no lideradas) por los hijos de ciertos empresarios que habían hecho muchas cosas bien y que han alcanzado el éxito. Y, sorprendentemente, como contraviniendo lo realizado hasta ese momento, ponen al frente de una organización a una persona que como único mérito cuenta con el de obstentar un apellido idéntico al de la familia.


He sufrido a profesores de universidad deformando a sus alumnos, no aportando nada en sus vidas, obviando su misión por el mero hecho de tener una cátedra que garantiza un puesto de trabajo de por vida.


¿Es el liderazgo un derecho organizativo o se define por la naturaleza de nuestros actos?

¿Es la gestión de personas entendible por un título o por una serie de acciones?

¿Es la capacidad de extraer lo mejor de los demás una formación o un entrenamiento?

¿Es garantizable la influencia y el desarrollo en los demás por el mero hecho de tener un apellido?
Decía Peter Drucker que "el liderazgo no es un rango, ni una serie de privilegios, ni titulos o dinero. El liderazgo es responsabilidad".

La buena noticia es que, efectivamente, la nobleza de las personas solo se mide por la naturaleza de sus actos, y éste hecho es el que transciende y queda. Para liderar, influir, dejar un legado y desarrollar a otros, actúa con nobleza y entrena, y siempre permanecerás. Yo estoy recorriendo ese camino afortunadamente interminable, te invito a caminar juntos.


1 comentarios:

  1. Hay muchos casos de nepotismo, dinastías fliares, que impiden que gente verdaderamente idónea pueda tener posibilidades de asumir cargos públicos o en empresas privadas , las que tarde o temprano terminan pagando las consecuencias por los malos manejos de personas que sólo portan apellidos.
    Esto es mucho más grave por supuesto cuando se llegan a "heredar" lugares de altísima responsabilidad como pueden ser hasta los cargos ejecutivos de una Nación , algo que suele ocurrir y de lo que te puedo dar un ejemplo : Ma. Estela Martínez sucedió a su esposo Juan Domingo Perón, de las consecuencias no te haré comentarios porque supongo que las conocerás.

    Coincido con tu pensamiento para liderar, influir, dejar un legado y desarrollar a otros, es necesario actuar con nobleza siempre, la mejor manera es ser honestos con los demás y con nosotros mismos.

    Besos desde el Sur y excelente post como siempre.
    REM

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